Aunque hoy por hoy la oferta de prendas refrigerantes es aún limitada, conviene tener en cuenta una serie de factores que nos pueden ayudar a elegir entre un modelo u otro de chaleco. Un buen chaleco refrescante debe reunir una serie de requisitos para que resulte práctico en el uso diario.
Ante todo, el chaleco refrigerante se debe adaptar a distintas situaciones de trabajo o esfuerzo físico, y debe ser lo más ligero posible, tener la mayor duración o capacidad refrigerante, y ser fácil de activar. También la ergonomía juega un rol muy importante en este tipo de prenda.
Por lo general, para que un chaleco pueda refrescarnos, debe ir lo más próximo al cuerpo posible, puesto que, si no hay contacto directo de nuestro cuerpo o de nuestra ropa con el chaleco, apenas notaremos el frescor que proporciona. De ahí la importancia de tener un buen ajuste y de que llevar una prenda ergonómica. Es un poco lo contrario que las prendas térmicas que proporcionan calor, las cuales se basan en crear capas de aire, ya sea entre las propias fibras o entre la ropa y nuestro cuerpo, que preservan la temperatura corporal frente al frío.



